J.M. + J.T.
Sr. D.
Álvaro de Marichalar Sáenz de Tejada

Monasterio de Santa Teresa de Jesús
Palma de Mallorca, 19.IV.2002

¡Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya!

Muy querido D. Álvaro: Hemos leído con intensa emoción y creciente interés todas las crónicas que Merche nos ha dado de su Expedición Atlántica, desde el memorable 22 de Febrero -el acto de despedida en Roma- hasta la del 15 de los ctes., Y a la verdad hemos de confesarle que han resultado para nosotras un estímulo grande, una especie de Ejercicios Espirituales, ya que lo aplicamos al navegar de esta vida. Estas frases suyas: "Tengo que recuperar el tiempo perdido como sea" "Tengo que estar a la altura de las circunstancias y darlo todo" que más parecen salidas de la pluma de Ntra. Santa Madre, y su atención suma para campear, soslayar, y enfrentarse a los constantes embates y peligros de todas horas hace que nos preguntemos con toda sinceridad: ¿sostenemos nosotras todos estos esfuerzos titánicos para llegar al puerto de la santidad y ayudar a arribar las almas de nuestros hermanos? Y tanto es, D. Álvaro, el bien que hemos sacado de su navegación Atlántica que si otro fruto no hubiese, ya puede darla por bien empleada por lo mucho que a nosotras, carmelitas descalzas de Palma, nos ha ayudado. Pues es bien mayor el ayudar a un alma a más perfección, que todos los bienes de orden natural que se puedan imaginar acá en la tierra.

"Nos mueven unos ideales que pueden con cualquier tormenta de mar o de tierra" escribe en su crónica. Ya lo dice nuestra Santa Madre: "Dichoso el corazón enamorado, que sólo en Dios ha puesto el pensamiento; por Él renuncia todo lo creado y en Él halla su gloria y su contento. Aún de sí mismo vive descuidado, porque en su Dios está todo su intento, y así alegre pasa muy gozoso las ondas de este mar tempestuoso". Que el Señor le recompense tantos esfuerzos por unos ideales tan nobles como los que señala. Son de alabar los fines por los cuales hace esta travesía. Son tan nobles y laudatorios que pensamos que si no está enterado el Papa, le llenaría de inmensa alegría él saberlo, y muy gustoso le bendeciría este apostolado suyo por dondequiera que pasa. En el Gran Jubileo del Año 2000 al pasar por la Puerta Santa, cogido de la mano de los jóvenes de los cinco continentes les dejó este mensaje: "Id por todo el mundo y llevad la paz". Es lo que está haciendo Vd. Y es lo que, a la manera que nos sea posible hemos de hacer todos.

"¡Qué alegría da ver un faro en la mar!" escribe. Es por esto que le pedimos a Ntra. Madre Santísima "la Reina de los mares", lucero y esperanza contra el batir del viento que no le deje. Ella, por quien la Luz se alcanza le guíe al seguro Puerto. Le llevamos muy en el corazón, querido D. Álvaro, y escribimos también a su buena madre, pues como le quiere tanto, ¡qué ansias, hasta verle tocar tierra en el Atlántico!. Desde que hemos leído sus crónicas, constantemente le pedimos a Dios nos lo cuide y guarde de todo mal para que por muchos años pueda seguir dando una mano a nuestros jóvenes que a menudo viven desalentados, sin rumbo fijo, sin ansias, sin sentido de la vida, sin esperanza, sin fe, sin amor... sin Dios. Y al propio tiempo quiera el Señor servirse de este nuestro "campeón" para aunar razas, lenguas y pueblos diversos. Estamos deseando conocerle personalmente para felicitarle de viva voz y cantarle la "Salve marinera" que ... ¡mucho se la merece!

Cuente siempre con nuestra oración y sacrificios por su persona y este apostolado de navegación de tan ricas y únicas experiencias, y de tanto provecho delante de Dios y de los hombres. Desde que hemos leído las crónicas le queremos más y le encomendamos mucho más, constantemente, pues los peligros vemos que son muy grandes. Todo sea para mayor gloria de Dios y de su Santa Iglesia. ¡Anímese mucho! Y que nada le arredre. A nuestra pregunta nos acaba de comunicar Merche -que ya espera la carta para el Internet- que el Santo Padre se lo ha bendecido. ¡Qué grandísima alegría nos ha dado el saber esto! Con su bendición ¡Siempre adelante! Y que nada ni nadie le arredre. Le esperamos pronto. Mientras tanto reciba todo nuestro cariño y oración. Amén, Amén, Aleluya.

MM. Carmelitas Descalzas de Palma de Mallorca.

A continuación le escribimos los himnos propios del día de Ntra. M. Sma. Del Carmen, pues en ellos nos ha parecido verle retratado; por lo que pensamos que leyéndolos encontrará todo el consuelo y esfuerzo que necesita.
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MAITINES (Oficio de Lectura).

Virgen alta, en los arcos del céfiro estrellada,
dilatando tus haces al fondo del estuario,
el escollo y la noche presos en tu mirada
y abierto entre tus brazos el santo Escapulario.

Te vio Elías furtiva salir de entre las ondas
y te adoró en la huella que sin ruido subía.
Te vio crecer en ramas de tempestad y en frondas
y en frutos milagrosos de tenue lejanía.

¡Oh Reina de los mares! ¡Oh del valle caído
lucero y esperanza contra el batir del viento!.
Ábrenos donde sube sin fin nuestro gemido.
Rómpenos los cristales del alto firmamento.

Nos hiere el infinito con su potente lanza,
en el mar derramamos lágrimas y cantares.
No nos dejes, ¡oh Tú!, por quien la luz se alcanza,
y guíanos al puerto, ¡oh Reina de los mares! Amén.

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LAUDES

El barco del Carmelo reza y canta,
Al hacerse a la mar del nuevo día,
Y en su mástil por vela se levanta
El santo Escapulario de María.

Corre, copo de lana bien tejido.
Vete al ancho camino de las gentes.
Ilumina la noche del olvido
Y recoge el cansancio de las frentes.

Toca el pecho de acero de los barcos.
Cruza el recto camino de las balas.
Sube al negro confín y abre los arcos
De la gracia divina con tus alas.

Estamos en la ruta; la esperanza
Tiñéndonos los ojos va delante,
El corazón cantando lo que alcanza,
Y la noche ha perdido su semblante .... Amén.

II VÍSPERAS

Oh Madre de la luz, Señora de los mares,
Estrella a quien invoca nuestro esfuerzo rendido,
Puebla tú nuestros ojos de luces y cantares
Acalla nuestro grito en tu amor redimido.

Lluvia dulce y fecunda de nubes de promesa
Transfigurando savias y trigos de sequía,
Mantén entre tus manos nuestra esperanza ilesa
Y enjuga nuestro llanto, Vid en flor, oh María.

Privilegia a tus hijos con tu limpia mirada,
y alcancen nuestros ojos tu distancia de vuelo.
Estrella de los mares, lumbre intacta, empapada
De llanto y sal amargos. ¡Señora del Carmelo!. Amén.



J.M. + J.T.
Excma. Sra. Dª.
Concepción Sáenz de Tejada
Condesa Vda. de Ripalda
"Madrina" de la Expedición

Monasterio de Santa Teresa de Jesús
Palma de Mallorca, 19.IV.2002

¡Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya!

Amadísima Dª Concha: Le incluimos la carta que acabamos de escribir a su hijo D. Álvaro, porque pensamos que le va a confortar. Es que leyendo sus crónicas de navegación al Atlántico, no hemos podido menos que pensar en Vd. su buena madre. Por una parte debe sentirse muy orgullosa de él con tantos trofeos. Cada triunfo, cada nueva distinción, cada conquista es sin duda para su corazón de madre una nueva alegría. Pero al propio tiempo pensamos también: ¡cuánto debe sufrir mientras está en tanto peligro y zozobra! Nos recuerda las palabras de Cristo: "...y qué angustia hasta que se cumpla".

Por esto, queridísima Dª Concha, queremos decirle que estamos con Vd. con su hijo, con toda la familia. Que sus triunfos son nuestros y sus sufrimientos también. Estamos sobre todo con lo que hemos de estar: con nuestra constante oración y sacrificio. Y lo que le decimos a él de que mucho nos ha animado sus crónicas de navegación, es la pura verdad. Pues ¿qué sacrificio podemos encontrar las carmelitas descalzas en nuestra vida ordinaria, que pueda igualarse a los que se encuentra él en la mar? En su comparación todo nos parece "pan comido". La Santa Madre nos dice: "Mirad al Crucificado y se os hará todo poco". ¡Qué sacrificios de todo género se impone para llevar a cabo su gran ilusión! Y nosotras ¿qué es lo que hacemos? Que su ejemplo nos haga arrostrar cualquier privación "por un tantico de conocer y amar más a Dios por toda la eternidad" como dice Ntra. Santa Madre. Y esto para nosotras mismas y para todas las demás almas del mundo entero, que para esto nos tiene el Señor en el Carmelo, y para que le consolemos y hagamos sus delicias. Como le dijo el Corazón de Jesús a Ntra. Madre la Beta Maravillas: "Mis delicias es estar con los hijos de los hombres".

Nos alegramos infinito de la recuperación de su hijo D. Jaime. Hemos rezado mucho por él. Ahora nos toca hacerlo particularmente por el "campeón". Un gran abrazo y unión de oraciones siempre afma. en Cristo nuestro Bien y Su Divina Madre